Don Schollander: el primer nadador en ganar cuatro oros olímpicos

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Don Schollander no sólo batió récords. Los destrozó. Nacida en Charlotte, Carolina del Norte, el 30 de abril de 1946, la graduada del Santa Clara Swim Club se convirtió en la primera nadadora de la historia en capturar cuatro medallas de oro en un solo Juego Olímpico. Su historia no se trata sólo de talento. Se trata de precisión, velocidad y un gateo que a simple vista parece fácil.

Cómo Don Schollander reescribió la historia del estilo libre

El dominio de Schollander comenzó a principios de los años sesenta. No sólo fue rápido. Él era perfecto. En 1963, ya había batido múltiples récords mundiales y estadounidenses de estilo libre. Pero el verdadero hito llegó cuando se convirtió en la primera persona en bajar de los dos minutos en los 200 metros estilo libre.

No lo hizo ni una sola vez. Lo hizo nueve veces entre julio de 1963 y agosto de 1968. Cada nado supuso un nuevo récord. Cada uno demostró que no estaba en su punto máximo; estaba evolucionando.

El dominio de Tokio 1964

Los Juegos de Tokio fueron donde realmente tomó forma la leyenda. Schollander llegó como favorito y dio una clase magistral. Estableció un récord mundial de 4 minutos 12,2 segundos en los 400 metros estilo libre. Ese momento era casi imposible en ese momento.

Pero no había terminado. También registró 53,4 segundos en los 100 metros estilo libre, estableciendo un récord olímpico. Luego vinieron los relevos. Ancló a los equipos estadounidenses en los relevos de estilo libre de 4×100 metros y 4×200 metros, los cuales establecieron récords mundiales. Cuatro oros. Uno Juegos. Nadie lo había hecho nunca antes. Nadie volvería a hacerlo durante décadas.

Ciudad de México: Plata y Oro

Schollander no se retiró después de Tokio. Regresó para los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México de 1968. La altitud allí lo cambia todo. El aire es más tenue. Las carreras son más rápidas.

En los 200 metros estilo libre, Schollander estableció un récord mundial de 1 minuto 54,3 segundos durante las pruebas del equipo estadounidense. Todos esperaban oro. Todos asumieron la victoria. Pero en la final acabó segundo. Una medalla de plata. Un resultado que sorprendió a muchos, dado su dominio preolímpico.

Aún así terminó los Juegos con el oro, lo que ancló al equipo estadounidense a otra victoria en el relevo de 4×200 metros estilo libre. La resistencia necesaria para competir a ese nivel, año tras año, es lo que separa a los buenos nadadores de los grandes.

Legado y Reconocimiento

El impacto de Schollander en el deporte fue más allá de sus medallas. Cambió la forma en que la gente veía el crol. Hizo que pareciera fácil. Esa ilusión de falta de esfuerzo es el sello distintivo del verdadero dominio.

En 1983, estuvo entre el primer grupo de atletas incluidos en el Salón de la Fama Olímpica de Estados Unidos. El reconocimiento llegó tarde, pero fue merecido. Su época sigue siendo un referente de lo humanamente posible.

Por qué Schollander sigue siendo importante

Puedes consultar sus tiempos hoy. 1:57.6 en el 2