Si bien las coles de Bruselas son conocidas por su contenido de vitamina C, muchos otros alimentos aportan incluso más de este nutriente esencial. Garantizar una ingesta adecuada de vitamina C es crucial para la función inmune, la producción de colágeno y la protección celular, especialmente porque el cuerpo no la almacena de manera eficiente. Aquí hay un desglose de los cuatro principales contendientes, además de por qué es importante la vitamina C y cómo incorporarla fácilmente a su dieta.
Pimientos rojos: una fuente inagotable de vitamina C
Los pimientos rojos contienen aproximadamente 140 miligramos (mg) de vitamina C por cada 100 gramos, casi el doble de la cantidad que se encuentra en las coles de Bruselas. Esto los convierte en una de las fuentes dietéticas más concentradas disponibles. Más allá de aumentar la inmunidad, la vitamina C de los pimientos favorece la salud de la piel, mientras que sus carotenoides actúan como potentes antioxidantes.
La versatilidad es la clave: Disfrútelos crudos con hummus, cortados en rodajas en ensaladas, asados como guarnición o añadidos a salteados y fajitas. Su dulzura natural los convierte en un complemento fácil para cualquier comida.
Guayaba: campeona tropical de vitamina C
La guayaba destaca por su notable 228 mg de vitamina C por 100 gramos. Esta fruta tropical no sólo es rica en vitamina C; también aporta fibra, ayudando a la digestión y promoviendo la saciedad.
Cómo disfrutarla: Coma guayaba fresca, mézclela en batidos o úsela en salsas y salsas para obtener un sabor agridulce único que complementa los platos salados.
Brócoli: una fuente familiar pero eficaz
El brócoli rivaliza con las coles de Bruselas en contenido de vitamina C, ofreciendo 90 mg por 100 gramos crudo. Si bien cocinar puede reducir los niveles, cocinarlos ligeramente al vapor o asarlos conserva gran parte de su valor nutricional.
Más allá de la vitamina C: El brócoli también aporta antioxidantes y fibra, lo que lo convierte en un complemento rico en nutrientes para las comidas. Es excelente en salteados, mezclas de verduras asadas y ensaladas.
Kale: un impulso de hojas verdes
La col rizada contiene 93 mg de vitamina C por cada 100 gramos crudos, superando en peso a las coles de Bruselas. También proporciona vitamina K y compuestos vegetales beneficiosos que favorecen la salud del corazón y los huesos.
La preparación importa: Masajear la col rizada cruda la suaviza para las ensaladas, mientras que mezclarla o saltearla ligeramente la hace aún más sabrosa. La combinación de col rizada cruda y cocida maximiza los beneficios nutricionales.
Por qué la vitamina C es esencial
La vitamina C no sirve sólo para prevenir los resfriados. Es vital para la síntesis de colágeno (crucial para la piel y las articulaciones), la fortaleza del sistema inmunológico y la neutralización de los radicales libres que causan daño celular. Debido a que el cuerpo no lo almacena bien, la clave es una ingesta constante.
¿Quién está en riesgo de sufrir una deficiencia? Los fumadores, las personas con problemas de absorción de nutrientes y aquellos con una variedad dietética limitada son más susceptibles.
Dar prioridad a una gama diversa de frutas y verduras le garantiza satisfacer sus necesidades de vitamina C y, al mismo tiempo, beneficiarse de un espectro más amplio de nutrientes.
Otras fuentes notables incluyen: Naranjas, pomelos, kiwis, fresas, tomates, melón, repollo y coliflor.
En última instancia, si bien las coles de Bruselas son una buena opción, ampliar su consumo más allá de ellas es la forma más eficaz de optimizar sus niveles de vitamina C y su salud en general.





























