Investigaciones recientes sugieren una conexión significativa entre enfermedades respiratorias graves como la COVID-19 y la influenza, y un riesgo elevado de desarrollar cáncer de pulmón. Un nuevo estudio que rastrea a millones de pacientes revela un aumento del 24 % en los diagnósticos de cáncer de pulmón entre los hospitalizados con COVID-19, independientemente del historial de tabaquismo u otros factores de riesgo conocidos. Este hallazgo subraya cómo las infecciones virales pueden dejar daños duraderos, preparando potencialmente los pulmones para el desarrollo del cáncer años después.
Cómo las infecciones desencadenan el desarrollo del cáncer
El vínculo no es simplemente una correlación: experimentos en ratones muestran que las infecciones graves por influenza o COVID-19 aumentan significativamente la probabilidad de cáncer de pulmón y la mortalidad posterior. Los investigadores creen que esto sucede porque las infecciones virales graves desencadenan una inflamación crónica en el tejido pulmonar. Esta inflamación sostenida altera el entorno, haciéndolo más favorable para que las células cancerosas se inicien o progresen.
Según el Dr. James DeGregori del Centro Oncológico de la Universidad de Colorado, los pulmones parecen “cambiar” a un estado procáncer después de una infección grave, lo que crea una vulnerabilidad a largo plazo. La pandemia de COVID-19 brindó una oportunidad única para estudiar este efecto a gran escala, ya que millones de personas contrajeron el virus simultáneamente.
Detalles y limitaciones del estudio
El equipo de investigación analizó datos de salud de más de 76 millones de adultos en Estados Unidos, Líbano y Arabia Saudita. Todos los sujetos habían sido hospitalizados por COVID-19 antes de enero de 2022 y no tenían diagnósticos de cáncer previos. El estudio encontró que incluso después de controlar los factores de riesgo de cáncer conocidos, la hospitalización por COVID-19 se asoció de forma independiente con un riesgo 24% mayor de cáncer de pulmón.
Sin embargo, el estudio no está exento de salvedades. Algunos expertos señalan que los pacientes hospitalizados probablemente recibieron más imágenes médicas y atención de seguimiento, lo que podría aumentar las tasas de detección de cáncer. Otros señalan que los casos graves de COVID pueden haber implicado ya enfermedades pulmonares no diagnosticadas o disfunción inmune, lo que complica el vínculo causal. Además, el estudio no tiene en cuenta completamente el estado de vacunación, lo que podría influir en los resultados.
Implicaciones y prevención
A pesar de estas limitaciones, los investigadores enfatizan la importancia de la prevención. Las infecciones virales graves no son sólo amenazas graves; pueden contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas. Los hallazgos del estudio refuerzan el valor de la vacunación como medida de protección.
El Dr. Jie Sun, autor principal del estudio, insta a los proveedores de atención médica a considerar un seguimiento más estrecho para la detección del cáncer de pulmón en pacientes con antecedentes de enfermedades respiratorias graves. Para quienes tienen alto riesgo, los medicamentos antivirales como Tamiflu o Paxlovid pueden ayudar a evitar que las infecciones leves se vuelvan graves.
“Es crucial protegernos de infecciones graves siempre que sea posible”, afirma el Dr. Sun, destacando las consecuencias a largo plazo del daño viral agudo.
La evidencia sugiere un vínculo claro: las infecciones respiratorias graves pueden alterar fundamentalmente la salud pulmonar, aumentando el riesgo de cáncer mucho después de que la enfermedad inicial desaparezca. Esto subraya la necesidad de una prevención proactiva y un seguimiento diligente para mitigar esta amenaza emergente.





























