El estrés es una parte omnipresente de la vida moderna, que a menudo se presenta como algo inherentemente negativo. Sin embargo, no todo el estrés es igual. Comprender la distinción entre estrés bueno (eustrés) y estrés malo (angustia) es crucial para mantener el bienestar físico y mental. Este artículo explica cómo identificar la diferencia, por qué es importante y qué puede hacer para gestionar su respuesta al estrés de forma eficaz.
La biología del estrés: por qué sucede
Los seres humanos evolucionaron con una respuesta al estrés incorporada, originalmente diseñada para sobrevivir. Cuando se enfrenta a una amenaza percibida, el cerebro libera hormonas como cortisol y adrenalina, lo que desencadena el mecanismo de “lucha o huida”. Esta oleada de energía agudiza la concentración, acelera los reflejos y prepara el cuerpo para la acción inmediata.
Este sistema no es intrínsecamente malo; es una adaptación poderosa. El problema surge cuando esta respuesta se activa crónicamente, ya que la exposición prolongada a las hormonas del estrés puede erosionar la salud con el tiempo.
Euestrés versus angustia: reconocer los signos
La principal diferencia entre el estrés bueno y el malo radica en cómo interpretamos y nos recuperamos de situaciones desafiantes.
- Euestrés (Buen Estrés) : Surge cuando te sientes desafiado pero capaz. Es la concentración antes de una gran presentación, la emoción de aprender algo nuevo o la motivación para superar un entrenamiento difícil. Este tipo de estrés es de corta duración y te deja sintiéndote lleno de energía y realizado una vez completada la tarea.
- Angustia (mal estrés) : Ocurre cuando la presión se siente implacable o incontrolable. Persiste incluso después de que desaparece el desencadenante, lo que hace que te sientas agotado, inquieto y abrumado. La angustia crónica puede provocar fatiga, dolores de cabeza, cambios de humor e incluso problemas de salud física.
La clave es si el estrés desaparece cuando termina el desafío. El estrés saludable se siente como un impulso temporal, mientras que el estrés dañino se siente como un peso constante.
Cómo saber si tu estrés es saludable o perjudicial
A continuación le indicamos cómo evaluar sus niveles de estrés:
- Duración: ¿El estrés disminuye una vez que pasa la demanda? Si es así, probablemente sea saludable. Si persiste, probablemente sea perjudicial.
- Recuperación: ¿Duermes bien, piensas con claridad y te sientes preparado para lo que sigue después de un evento estresante? De lo contrario, su estrés puede estar cayendo en territorio insalubre.
- Diálogo interno: ¿Su respuesta al estrés suena como “Puedo manejar esto” o más como “Nunca lo alcanzaré?” Lo primero sugiere una presión saludable; esta última, una tensión abrumadora.
7 pasos prácticos para controlar el estrés
No se puede eliminar el estrés por completo, pero se puede aprender a gestionarlo de forma eficaz:
- Señales de alerta temprana: Preste atención a señales físicas como hombros tensos, respiración superficial o aumento de la irritabilidad. Intervenga antes de que el estrés aumente.
- Microdescansos: Haz pausas breves a lo largo del día, incluso de 2 a 5 minutos, para calmar tu sistema nervioso. Los ejercicios de respiración profunda o una caminata rápida pueden marcar la diferencia.
- Establezca límites: Proteja su tiempo y energía diciendo “no” cuando sea necesario. El compromiso excesivo alimenta el estrés.
- Mueve tu cuerpo: La actividad física libera hormonas del estrés y mejora el estado de ánimo. Elija actividades que disfrute, ya sea yoga, caminar o bailar.
- Conéctese con los demás: El aislamiento amplifica el estrés; el apoyo social lo difunde. Hable con amigos, familiares o un consejero de confianza.
- Replantee su forma de pensar: Cambie su forma de interpretar el estrés. Considere los desafíos como oportunidades de crecimiento, no como amenazas.
- Establezca rituales calmantes: Cree pequeños hábitos que indiquen seguridad a su cerebro y cuerpo: encender una vela, escribir un diario o respirar profundamente antes de comenzar a trabajar.
Conclusión
El estrés es una respuesta natural, pero que le ayude o le perjudique depende de cómo lo maneje. Al reconocer la diferencia entre eustrés y angustia, escuchar las señales de su cuerpo y practicar mecanismos de afrontamiento efectivos, puede aprovechar el estrés para crecer mientras protege su bienestar. Ignorar el estrés no es la solución; comprenderlo y gestionarlo lo es.





























