Un creciente conjunto de evidencia sugiere que adoptar una dieta rica en plantas y consciente de la sostenibilidad ambiental puede reducir significativamente el riesgo de enfermedad renal crónica (ERC). La afección afecta aproximadamente a 1 de cada 7 adultos en los Estados Unidos (aproximadamente 35 millones de personas), muchas de las cuales siguen sin ser diagnosticadas. Un estudio reciente publicado en el Canadian Medical Association Journal proporciona la evidencia prospectiva más sólida hasta la fecha que conecta la dieta EAT-Lancet Planetary Health con una menor incidencia de ERC.
La dieta EAT-Lancet: saludable para las personas y el planeta
La dieta EAT-Lancet, desarrollada por una comisión global de científicos, no es simplemente otra moda dietética. Es un marco diseñado para optimizar la salud humana y minimizar el impacto ambiental. El principio básico es simple: priorizar los alimentos de origen vegetal. Esto incluye:
- Verduras: Piedra angular de la dieta, aportando vitaminas y minerales esenciales.
- Frutas: Aportan azúcares naturales, fibra y antioxidantes.
- Granos integrales: Ofrecen energía sostenida y carbohidratos complejos.
- Legumbres (frijoles): Un alimento básico asequible y rico en proteínas.
- Nueces: Aportan grasas saludables y nutrientes adicionales.
La dieta permite un consumo moderado de pescado, aves, huevos y lácteos, pero reduce drásticamente las carnes rojas, los azúcares añadidos, los cereales refinados y las grasas saturadas. Investigaciones anteriores respaldan los beneficios de las dietas basadas en plantas, como la mediterránea y la dieta DASH, para reducir el riesgo de ERC, pero el enfoque de EAT-Lancet integra de manera única consideraciones de salud planetaria.
Estudio muestra una conexión clara
Los investigadores analizaron datos de casi 180.000 adultos en el Biobanco del Reino Unido y realizaron un seguimiento de sus hábitos alimentarios y resultados de salud durante un promedio de 12 años. Alrededor del 2,7% de los participantes desarrollaron ERC durante el período del estudio. Aquellos en el cuartil superior (lo que significa que seguían más de cerca la dieta EAT-Lancet) tenían un riesgo relativo de 10 a 24% menor de desarrollar la enfermedad en comparación con aquellos en el cuartil inferior.
En particular, el beneficio fue más fuerte para las personas que viven en áreas con espacios verdes limitados. Esto sugiere que las personas que viven en entornos urbanos, que pueden tener menos oportunidades de realizar actividades al aire libre y disfrutar de un aire más limpio, podrían obtener una protección aún mayor con este enfoque dietético.
¿Por qué funciona esto? La ciencia detrás de esto
El estudio identificó marcadores biológicos específicos (firmas metabolómicas y proteómicas) que ayudan a explicar el efecto protector de la dieta. Estos incluyen vías que implican una reducción de la inflamación y un mejor metabolismo de los lípidos. Las dietas basadas en plantas también se han relacionado con un menor riesgo de diabetes, una de las principales causas de la ERC. La conexión entre el corazón y los riñones también es fuerte: lo que beneficia la salud cardiovascular tiende a beneficiar a los riñones, ya que aproximadamente una cuarta parte del gasto del corazón fluye directamente a estos órganos vitales.
El panorama más amplio: sostenibilidad y salud
La producción de carne tiene una huella ambiental sustancial, ya que contribuye con casi el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero y provoca el agotamiento y la contaminación del agua. La dieta EAT-Lancet reconoce esta realidad y fomenta un cambio hacia sistemas alimentarios más sostenibles. No se trata sólo de salud personal; se trata de la viabilidad a largo plazo de nuestro planeta.
Si bien las Guías Alimentarias actuales de EE. UU. todavía recomiendan la carne roja como una “proteína de alta calidad”, la creciente evidencia a favor de las dietas basadas en plantas es cada vez más convincente.
Limitaciones e investigaciones futuras
La población del estudio del Biobanco del Reino Unido era principalmente blanca y de mediana edad a mayor, lo que significa que se necesita más investigación en grupos diversos. La dependencia de datos dietéticos autoinformados también introduce algunas limitaciones. Sin embargo, los hallazgos observacionales se alinean con un consenso cada vez mayor: priorizar las frutas, verduras y alimentos integrales y minimizar las carnes rojas y los azúcares procesados es una estrategia poderosa para prevenir la enfermedad renal crónica.
Las opciones dietéticas que son buenas para el planeta también pueden ser buenas para los riñones.
El estudio subraya que la dieta no es sólo una cuestión de preferencia personal; es un factor crítico en la salud pública y la sostenibilidad ambiental.





























