El riesgo cardíaco oculto para las personas con psoriasis: cómo la inflamación de la piel afecta la presión arterial

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La psoriasis, una afección crónica de la piel que causa zonas escamosas, no se trata solo de molestias. Las investigaciones vinculan cada vez más la psoriasis grave con mayores riesgos de presión arterial alta (hipertensión), un importante factor que contribuye a las enfermedades cardíacas. Esta conexión puede pasarse por alto, pero es fundamental que cualquier persona que trate la psoriasis la comprenda.

Por qué la psoriasis y la presión arterial están conectadas

La presión arterial mide la fuerza de la sangre contra las paredes de las arterias. La hipertensión, definida como 130/80 mmHg o más, eleva significativamente el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Los estudios muestran que las personas con psoriasis, especialmente aquellas con afectación cutánea generalizada, tienen una probabilidad demostrablemente mayor de desarrollar hipertensión.

Médicos como Joel Gelfand, MD, de Penn Medicine, explican que la gravedad de la psoriasis se correlaciona con el control de la presión arterial. A medida que la psoriasis afecta a una mayor parte del cuerpo, controlar la hipertensión se vuelve más difícil. ¿La cuestión central? Inflamación crónica.

La psoriasis desencadena una inflamación sistémica que daña los vasos sanguíneos. Esto conduce a disfunción endotelial (los vasos se contraen en lugar de expandirse) y rigidez arterial, ambos factores principales en la presión arterial alta. Sin embargo, la relación exacta sigue siendo compleja: no está claro si la psoriasis causa directamente la hipertensión o si otros riesgos compartidos (como la obesidad, el tabaquismo o la mala alimentación) están en juego.

Síndrome metabólico: el vínculo inflamatorio

La psoriasis frecuentemente ocurre junto con el síndrome metabólico. Este grupo incluye presión arterial alta, obesidad abdominal, triglicéridos altos, colesterol “bueno” bajo y control deficiente del azúcar en sangre. La inflamación es el denominador común. Médicos como Jessica Kaffenberger, MD, de la Universidad Estatal de Ohio, enfatizan que la inflamación provocada por la psoriasis puede acelerar el desarrollo de estas afecciones, aumentando el riesgo de ataque cardíaco.

Mark Lebwohl, MD, de Mount Sinai, lo expresa sin rodeos: “Si nos fijamos en la frecuencia de los ataques cardíacos en pacientes con inflamación, es mayor”. Esto subraya la urgencia de tratar la psoriasis como una enfermedad sistémica, no simplemente como un problema de la piel.

Pasos simples para reducir su riesgo

Si tiene psoriasis, el manejo proactivo es esencial. Esto es lo que puedes hacer:

  • Ejercicio regular: Intente realizar al menos 30 minutos de actividad moderada al día; El entrenamiento de fuerza dos veces por semana también es beneficioso. Esto puede reducir la presión arterial entre 5 y 8 mmHg.
  • Reducir el consumo de sal: Los alimentos procesados ​​son fuentes importantes de sodio. Limite su ingesta diaria a unos 1.500 mg.
  • Aumentar el potasio: Alimentos como los plátanos, las verduras de hojas verdes y los aguacates ayudan a equilibrar los niveles de sodio. Apunte a consumir entre 3500 y 5000 mg al día.
  • Consumo moderado de alcohol: Los hombres deben limitar el consumo a dos tragos por día; mujeres a uno.
  • Reducción del estrés: El estrés crónico empeora la inflamación y eleva la presión arterial. Explora técnicas de relajación.

Lo más importante es hablar con su médico. Es posible que le recomienden medicamentos junto con cambios en el estilo de vida para mantener la hipertensión bajo control.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria con graves implicaciones sistémicas. Ignorar el vínculo con la presión arterial alta lo pone en riesgo cardíaco innecesario. Al abordar la inflamación y adoptar hábitos saludables, puedes proteger tu salud cardiovascular.