La tuna, también conocida como tuna o higo de Berbería, está ganando reconocimiento no sólo como una fruta única sino también como un potente estimulante de la salud. Se ha demostrado que el consumo regular puede reducir la inflamación, mejorar la salud del corazón y abordar las deficiencias de nutrientes clave. Si bien la medicina tradicional ha valorado durante mucho tiempo este alimento básico del desierto, la investigación moderna ahora respalda estos beneficios con datos concretos. Este artículo analiza lo que dice la ciencia sobre la tuna y por qué podría valer la pena agregarla a su dieta.
El poder antiinflamatorio de la tuna
La inflamación es la raíz de muchas enfermedades crónicas, desde la artritis hasta las enfermedades cardíacas. La tuna se destaca porque está repleta de antioxidantes, vitaminas y pigmentos vegetales como carotenoides y betalaínas, compuestos conocidos por sus propiedades antiinflamatorias.
Los estudios muestran que comer tuna en realidad puede reducir los niveles de marcadores inflamatorios en el cuerpo. Un estudio de 2018, por ejemplo, encontró que consumir 200 gramos de pulpa de tuna al día durante dos semanas era más efectivo para reducir la inflamación que la misma cantidad de fresas o manzanas. Los participantes también vieron un aumento mensurable en los niveles de carotenoides en la piel, lo que indica un mejor estado antioxidante.
Más allá de los resultados de laboratorio, esto se traduce en un alivio en el mundo real: un estudio de 2020 sobre 40 personas con dolor en las articulaciones reveló que el jugo de tuna (3 onzas diarias durante ocho semanas) condujo a:
- Mayor rango de movimiento
- Reducción de la dependencia de analgésicos.
- Puntuaciones de dolor más bajas
- Descensos significativos de los marcadores inflamatorios.
Mejorar la salud del corazón de forma natural
Las enfermedades cardíacas siguen siendo una de las principales causas de muerte, pero la dieta desempeña un papel crucial en la prevención. La tuna puede ayudar al reducir los factores de riesgo clave. Las investigaciones sugieren que comer esta fruta puede reducir el colesterol LDL (malo) y los niveles de colesterol total.
Un pequeño estudio de 2017 en el que participaron 22 atletas masculinos demostró que el consumo de 5 onzas de jugo de tuna al día durante dos semanas resultó en disminuciones notables en:
- Colesterol total
- Triglicéridos
- Colesterol LDL
- Frecuencia cardíaca máxima durante el ejercicio
El jugo también redujo el estrés oxidativo (medido por los niveles de malondialdehído), que aumenta durante la actividad física intensa. Esto sugiere que la tuna puede proteger el corazón incluso bajo tensión.
Llenar las brechas nutricionales
Muchos estadounidenses tienen deficiencia de vitaminas y minerales esenciales. La tuna es una fuente sorprendentemente rica de varios, incluidos potasio, vitamina C y magnesio. Menos del 3% de la población de EE. UU. cumple con la ingesta diaria recomendada de potasio (4700 mg), sin embargo, una taza de tuna proporciona el 7% de esa necesidad.
Una sola taza de tuna cruda contiene:
- Calorías: 61
- Carbohidratos: 14,3g
- Fibra: 5,4g
- Proteína: 1,1g
- Grasa: 0,76g
- Vitamina C: 23% del valor diario
- Cobre: 13% del valor diario
- Magnesio: 30% del valor diario
- Potasio: 7% del valor diario
La deficiencia de magnesio, en particular, está muy extendida y está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas y ansiedad. La tuna ofrece una dosis concentrada de este mineral esencial, lo que la convierte en una adición inteligente a cualquier dieta.
Riesgos y cómo consumirlo de forma segura
La tuna generalmente es segura para la mayoría de las personas, pero siempre pele la fruta antes de comerla, ya que algunas variedades tienen espinas. En casos raros, el consumo excesivo de semillas ha causado impactación fecal (estreñimiento severo). Si experimenta estreñimiento prolongado después de comer semillas de tuna, busque atención médica.
La fruta se puede disfrutar cruda, cocida o procesada en mermeladas y jugos. Puedes tragar las semillas o escupirlas; la elección es tuya.
En conclusión, la tuna es más que una simple curiosidad del desierto; es un superalimento respaldado científicamente que ofrece beneficios genuinos para la inflamación, la salud del corazón y la ingesta de nutrientes. Si buscas una forma natural de mejorar tu bienestar, esta fruta única merece un lugar en tu plato.





























