Beber café antes de comer no es intrínsecamente peligroso para la mayoría, pero puede provocar malestar digestivo en algunos. Si bien el café no daña el estómago, puede provocar reflujo ácido, acidez estomacal o aumento de las deposiciones, especialmente si es sensible.
Cómo el café afecta tu cuerpo
La cafeína en el café puede relajar el esfínter esofágico inferior, el músculo que impide que el ácido del estómago regrese al esófago. Esta relajación, combinada con la propia acidez del café, puede provocar acidez de estómago. Incluso cuando los alimentos ya están en el estómago, estos efectos pueden ocurrir.
El pH del café (alrededor de 5) es sólo ligeramente más alto que el del estómago (alrededor de 4), lo que significa que beberlo con el estómago vacío puede aumentar la acidez general. Este no es un problema a largo plazo; El café no causa úlceras ni daños permanentes. Sin embargo, en algunas personas puede estimular las deposiciones, lo que provoca heces blandas y puede provocar nerviosismo.
Manejo del malestar: soluciones simples
Si experimenta síntomas como reflujo ácido o dolores de estómago, comer algo antes del café es la solución más fácil. Agregar leche o crema también puede reducir la acidez (las opciones a base de plantas son mejores si eres intolerante a la lactosa).
Los cafés de tueste oscuro tienden a estimular menos ácido estomacal que los de tueste más claro. Si el nerviosismo es un problema, es una buena idea reducir el consumo o cambiar al descafeinado. Los expertos recomiendan limitar la cafeína a 400 miligramos diarios para una salud óptima.
La conclusión clave es que, si bien el café no le hará daño al estómago a largo plazo, escuchar a su cuerpo y hacer pequeños ajustes puede hacer que su preparación matutina sea mucho más cómoda.





























