Espiritualidad vinculada a un menor riesgo de abuso de sustancias

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Una nueva investigación sugiere una conexión convincente entre la espiritualidad y las tasas reducidas de abuso de alcohol y drogas. Un metaanálisis a gran escala, que revisa datos de más de medio millón de personas en docenas de estudios, ha encontrado que las prácticas espirituales (incluida la asistencia religiosa, la meditación y la oración) están asociadas con un riesgo significativamente menor de trastorno por uso de sustancias.

El poder protector de la creencia

El estudio, publicado en JAMA Psychiatry, indica que las personas involucradas en actividades espirituales mostraron una reducción del 13% en el riesgo de consumo nocivo de drogas y alcohol. Para quienes asisten a servicios religiosos semanalmente, este riesgo disminuyó aún más hasta 18%. Este efecto se mantuvo constante en diversas sustancias, incluidos el alcohol, el tabaco, la marihuana y las drogas ilícitas.

Esto no es simplemente una correlación; Los hallazgos sugieren que la espiritualidad desempeña un papel tanto en la prevención de la aparición de trastornos por uso de sustancias como en el apoyo a la recuperación. Como dijo el Dr. Howard Koh, autor principal del estudio de Harvard T.H. Chan School of Public Health, explica: “Este metanálisis representa una síntesis integral de los estudios más rigurosos del siglo XXI sobre cómo el consumo de drogas se ve afectado por la espiritualidad a lo largo del tiempo”.

¿Por qué es importante esto?

Los trastornos por uso de sustancias son una importante crisis de salud pública. Solo Estados Unidos enfrenta tasas crecientes de adicción, con consecuencias devastadoras para las personas, las familias y las comunidades. Comprender los posibles factores protectores, como la espiritualidad, es crucial para desarrollar estrategias de prevención y tratamiento más efectivas.

El papel de la espiritualidad en la recuperación también está bien establecido en programas como Alcohólicos Anónimos, donde los 12 Pasos incorporan principios espirituales para fomentar la resiliencia y la esperanza. Según el Dr. David Holmes, médico especializado en adicciones de la Universidad de Buffalo, “Los 12 Pasos son de naturaleza espiritual… y han ayudado a innumerables personas en todo el mundo a tener éxito en su recuperación”.

Cómo la espiritualidad brinda protección

Las prácticas espirituales mejoran la salud mental al desarrollar habilidades de afrontamiento, fomentar la resiliencia y brindar apoyo social. Esta combinación crea una base más sólida contra el estrés, la soledad y los problemas subyacentes que a menudo impulsan el abuso de sustancias. La espiritualidad ofrece un sentido de significado y propósito, abordando los mismos vacíos que las personas pueden intentar llenar con drogas o alcohol.

“Si la espiritualidad es importante para alguien, influye en lo que piensa y hace… Le da esperanza y le ayuda a perseverar en situaciones difíciles”. – Dr. David Holmes

Advertencias y consideraciones

Si bien la investigación es convincente, no está exenta de limitaciones. La definición de “espiritualidad” varió según los estudios y el enfoque se centró principalmente en la religión. Las prácticas espirituales seculares, como la atención plena o la conexión con la naturaleza, merecen una mayor investigación. Además, los traumas religiosos pasados ​​pueden crear barreras que requieren una atención sensible e informada sobre el trauma.

Reconectando con la fuerza interior

Para las personas que luchan contra el consumo de sustancias o que están considerando su relación con el alcohol, los expertos recomiendan explorar las prácticas espirituales como una vía potencial para la curación. Esto podría implicar volver a involucrarse con comunidades religiosas, practicar la meditación o simplemente reflexionar sobre los valores y el propósito.

El Dr. Koh enfatiza que la espiritualidad es amplia: “La espiritualidad es necesaria para la religión, pero la religión no es necesaria para la espiritualidad”.

En última instancia, la clave está en encontrar lo que resuena personalmente, respetar las creencias individuales y garantizar una atención centrada en la persona en el tratamiento de las adicciones.

El creciente conjunto de evidencia sugiere que cultivar la fuerza interior a través de la espiritualidad puede ser una herramienta poderosa, aunque a menudo pasada por alto, en la lucha contra el abuso de sustancias.