La mayoría de la gente entiende que el hierro es importante, pero pocos se dan cuenta de lo vital que es para casi todas las funciones corporales. A diferencia de algunos nutrientes que nuestro cuerpo puede producir, el hierro debe obtenerse a través de la dieta o la suplementación. No se trata sólo de evitar la anemia; se trata de maximizar la energía, la función cognitiva y la salud inmunológica.
La ciencia detrás de la importancia del hierro
El hierro no se trata sólo del transporte de oxígeno, aunque constituye una gran parte del mismo. Aproximadamente el 70% del hierro del cuerpo se encuentra en la hemoglobina (la proteína de los glóbulos rojos que suministra oxígeno) y la mioglobina, que almacena oxígeno en el tejido muscular. Pero el hierro va mucho más allá.
Es fundamental para la producción de ATP, la principal moneda energética del cuerpo. La tiroides, un regulador clave del metabolismo, depende del hierro para funcionar eficazmente. El hierro también modula las respuestas inmunes al influir en la producción de citoquinas y el control de la inflamación.
Aún más sorprendente es que el hierro está profundamente involucrado en la salud del cerebro. Apoya la síntesis de neurotransmisores (serotonina, dopamina, adrenalina) y el desarrollo sináptico: las conexiones entre las células nerviosas. Dadas las altas demandas energéticas del cerebro, la ingesta constante de hierro es crucial para la función cognitiva y la claridad mental.
Por qué tiene sentido la suplementación
Si bien los alimentos ricos en hierro como el filete y las espinacas son beneficiosos, muchas personas luchan por satisfacer sus necesidades diarias únicamente a través de la dieta. El hierro de origen vegetal (no hemo) se absorbe con menor facilidad que el hierro de origen animal (hemo), lo que crea una deficiencia potencial para quienes dependen únicamente de fuentes vegetales.
Ahí es donde entra en juego un multivitamínico de alta calidad con hierro. Para los adultos no embarazadas, una dosis de 9 miligramos, idealmente en una forma biodisponible como el quelato de bisglicinato ferroso, puede ayudar a cerrar la brecha. Las mujeres en edad de menstruar, que pierden hierro mensualmente, y los adultos mayores también se benefician de una ingesta constante.
La conclusión clave: las necesidades de hierro no dependen del género. Tanto hombres como mujeres metabolizan el hierro al mismo ritmo y lo necesitan diariamente para tener una salud óptima.
Elegir el suplemento adecuado
Los suplementos de hierro quelado son más suaves para el sistema digestivo y más fáciles de absorber por el cuerpo. Las personas embarazadas requieren dosis más altas (27 miligramos diarios) y deben consultar a su médico antes de comenzar cualquier régimen nuevo.
En última instancia, el hierro es un micronutriente no negociable para la energía, la inmunidad y la función cerebral. Ya sea a través de la dieta o de la suplementación, garantizar una ingesta adecuada es esencial para maximizar el bienestar.
En conclusión: priorizar la ingesta diaria de hierro es un paso simple pero poderoso para optimizar la salud en todas las etapas de la vida.





























