Los cambios cognitivos a menudo se asocian con el envejecimiento, pero no todos los casos indican la aparición de demencia. Varias afecciones tratables pueden imitar síntomas similares a los de la demencia, incluidas las deficiencias de nutrientes, los cambios hormonales durante la menopausia y los trastornos de la tiroides. Comprender estas alternativas es vital para un diagnóstico preciso y una intervención eficaz.
Deficiencias de nutrientes: una solución sencilla
Las deficiencias de vitaminas esenciales pueden afectar directamente la función cognitiva. Dos ejemplos clave son la vitamina B12 y la vitamina D.
La vitamina B12 es crucial para la producción de neurotransmisores, la síntesis de ADN y la salud de las células nerviosas. Los niveles bajos pueden causar confusión, cambios de comportamiento y deterioro de la memoria. Mantener vías de metilación y niveles de homocisteína saludables (la homocisteína elevada está relacionada con problemas cardiovasculares y demencia) depende de una ingesta adecuada de B12.
La vitamina D juega un papel clave en la comunicación y protección neuronal, especialmente a medida que envejecemos. Una deficiencia grave se ha asociado con una disminución de la memoria visual.
Ambas deficiencias se pueden abordar mediante dieta o suplementos.
Menopausia y función cognitiva
Muchas mujeres experimentan disfunción cognitiva durante la menopausia, incluida dificultad para concentrarse, lapsos de memoria y confusión. Estos síntomas a menudo se deben a la disminución de los niveles de estrógeno, que protegen contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
La terapia de reemplazo hormonal (TRH) puede ser un tratamiento eficaz para controlar los síntomas de la menopausia y mejorar la función cognitiva en algunas mujeres.
Trastornos de la tiroides: un factor que a menudo se pasa por alto
Tanto el hipotiroidismo (tiroides hipoactiva) como el hipertiroidismo (tiroides hiperactiva) pueden causar deterioro cognitivo, incluidos olvidos, problemas de concentración y confusión. El manejo adecuado por parte de un endocrinólogo, mediante reposición hormonal o medicación, es clave para resolver estos síntomas.
Conclusión:
El deterioro cognitivo no significa automáticamente demencia. Las deficiencias de nutrientes, los cambios hormonales y los trastornos de la tiroides son afecciones tratables que pueden producir síntomas similares. El diagnóstico temprano y el tratamiento dirigido son esenciales para mantener la salud cognitiva. Si usted o alguien que conoce está experimentando cambios cognitivos, consulte a un profesional de la salud para determinar la causa raíz y crear un plan adecuado.
